Ciencia y psicoanálisis a partir del Seminario XI

por Rosalba Zaidel


El reclamo a la ciencia con C mayúscula tiene lugar siempre que se quiere arrojar a alguien fuera del campo propio, tanto sea el de las ciencias sociales como las llamadas ciencias puras, exactas. Se aduce que su trabajo no es científico, no soporta un serio escrutinio teórico o bien es científicamente irresponsable.

Si en el Seminario XI Lacan, excomulgado, se pregunta qué lo autoriza a hablar a una audiencia bien distinta de la usual, qué es el psicoanálisis, si es una ciencia… en los siguientes seminarios sigue preocupado por determinar el estatuto del saber psicoanalítico y la verdad que se pone en juego en la praxis psicoanalítica. Pero también qué constituye una ciencia, su objeto y cómo se construye el campo científico. Se distancia de la posición del investigador que persigue la verdad, dado que dice que él más bien encuentra, antes de buscar, aquello, de alguna manera, olvidado.

Se tratará, hacia el final, en relación a la pregunta ¿ciencia o religión? de que es el mismo psicoanálisis el que está en una posición privilegiada para responder qué es cada una, porque compartiría una propiedad de la verdadera ciencia: la que toca lo más vivo de lo real a base de introducir simbolizaciones, semblantes nuevos en la civilización.

El empirismo es descartado de entrada, en relación a las discusiones sobre el estatuto científico del psicoanálisis y las ciencias sociales como la sociología o la antropología, en tanto ya desde Freud se estaba advertido de que todo sistema teórico se construye en parte sobre la base de conceptos preexistentes en el  investigador, la sociedad, la cultura. Pero Lacan tuvo cuatro décadas más para ilusionarse con la lingüística y el estructuralismo, en la media en que pudieran representar un modelo científico que supusiera una forma estructural para el psicoanálisis.

Si en tiempos de su tesis doctoral y a pesar de no ser un determinista biológico como Freud, Lacan pensaba en alguna forma de determinismo psicológico que permitiera un tratamiento científico, a partir de 1964 propone el lugar de las ciencias “conjeturales” apelando a la teoría de los juegos. En esta teoría el individuo es despojado de todas sus características, reduciendo la subjetividad a la pura noción de posición. La preferencia de Lacan en citar a las ciencias sociales como ciencias conjeturales, donde todo movimiento es calculable según la posición del sujeto y la meta del juego, puede entenderse como una forma de romper la barrera con la ciencia con mayúscula. Sin embargo, intentando formalizar el psicoanálisis Lacan no lo adhirió nunca a una ciencia conjetural porque reduce al sujeto a una posición simple en función de un objetivo también simple.

Tampoco el estructuralismo satisfizo este afán, porque se basta con combinatorias más o menos matemáticas sin necesidad de referirse a los sujetos o a los objetos.

¿En base a qué se establece un estatuto epistemológico radicalmente diferente del psicoanálisis respecto a la lingüística, la antropología o la astronomía? Sobre todo si se tratará de ahora en más de que, en lugar de ser juzgado en término de esos otros campos establecidos, estar en posición de comentar la estructura de esas disciplinas científicas y juzgar sus defectos.

El límite que marca Lacan entre el psicoanálisis y la ciencia es la verdad: Descartes liberó al hombre moderno del peso de la verdad, al dudar de todo menos de su propio pensamiento. En el cogito cartesiano, el sujeto de la certeza no es el sujeto de la verdad porque su certeza es completamente independiente de la verdad. Ello permitió seguir desarrollando todo conocimiento que no se refiriera a nada fuera de sí mismo. La verdad en la ciencia se convirtió en una consideración secundaria respecto a la premisa mayor de aplicar a la realidad una red simbólica.

El discurso científico  adquirió una trayectoria propia, obedeciendo a sus propias reglas y desarrollando su propia estructura interna, conservando la teoría o sistema de símbolos de los recursos científicos como mejor representación del fenómeno observable. Para la ciencia y las matemáticas “Verdadero” y “Falso” tienen el mismo valor que “más” o “menos”, 0 y 1, binarios opuestos a jugar un rol en un contexto específico.

Entonces, gracias a Descartes la verdad quedó relegada a los filósofos en tanto materia de especulación y, desde la zoología a la antropología fue eyectada de sus respectivos campos de estudio, tomando el psicoanálisis la responsabilidad de la verdad, arrostrando las consecuencias de cuestionar su exacta naturaleza.

El tema de la causa entendida de manera radical por Lacan es en realidad la barrera fundamental entre la ciencia y el psicoanálisis: la ciencia va encadenando acontecimientos según las leyes conocidas sin atender a las causas. La irrupción de la causa, siempre sorpresiva, se resuelve en la concepción del investigador reduciendo su explicación a una cuestión de tiempo. Lacan llega a plantear que la ciencia habría de sufrir una transformación fundamental si incorporara el objeto a como causa.

El psicoanálisis mantiene los dos conceptos: causa y sujeto, con una paradoja interna, abordando al sujeto en sus dos facetas: producto de una combinatoria o matriz y del goce en relación el objeto, su posición adoptada respecto al goce según las operaciones de alienación y separación.

El sujeto que se presenta al psicoanalista dice: “sufro” y esta es la verdad de su existencia. Es el sujeto del afecto no el de la certeza, en tanto duda respecto a lo que le ocurre. Hay una oposición entre el sujeto cartesiano y el analizante, que duda sobre la verdad de sus pensamientos. Freud transforma al sujeto del sufrimiento en sujeto de pensamiento porque mediante la asociación libre se le pide que hable como piensa, tiene que convertirse en un productor de pensamientos. Operando así, es lo más cercano al sujeto del cogito. La hipótesis freudiana se vuelve cartesiana.

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3 Respuestas a “Ciencia y psicoanálisis a partir del Seminario XI

  1. Buenas, muy bueno el artículo, gracias por compartirlo.
    Los invito a leer y visitar este otro artículo de mi autoría, con respecto a la relación entre ciencia y psicoanálisis:

    http://victor-spinelli.blogspot.com/2010/08/psicoanalisis-para-que.html

    Espero sus comentarios, saludos!

  2. muy astuto de Lacan cambiar el tópico de “¿El psicoanálisis es una ciencia?” a “¿Qué es una ciencia?” ; y así ya por fin, no podrán compararnos más con la astrología :3

    • Sí, las dos preguntas dan prueba de cierta astucia… distinta a las “astucias de la razón” (cf. Hegel) de las que ninguna ciencia estará nunca exenta.
      Puede añadir a las dos que cita una tercera fórmula del propio Lacan, no necesariamente incompatible con ellas: “El psicoanálisis NO es una ciencia”. Pero en la condiciones actuales tampoco lo es la psicología, ni la economía, ni…
      Saludos.

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