El estatuto epistemológico del psicoanálisis

por Araceli Teixidó

Introducción[1]

El laboratorio tiene como objetivo encontrar criterios de cientificidad del psicoanálisis. ¿Es que el psicoanálisis es una ciencia? Diría que no. Pero ante la hegemonía que el saber científico ha conquistado en el mundo actual y convencidos de que el psicoanálisis tiene un estatuto epistemológico como mínimo equiparable, buscamos la manera de explicar en qué se puede igualar el saber que produce el psicoanálisis al que produce la ciencia[2].

¿La siguiente formulación podría ser un punto de partida? El científico y el psicoanalista lacaniano se pueden identificar en un punto y es que para ambos el goce del investigador no debe intervenir en lo investigado.

Esta posición común se produce a partir de dos operaciones distintas que se pueden elucidar como producto del deseo de dos hombres: Freud y Descartes. El razonamiento que se sigue para demostrarlo tiene que ver primeramente con el Otro como lugar donde se localiza y drena el goce; en segundo lugar con la localización del problema de la verdad.

El lugar del Otro y el goce

Cuando Freud se constituyó en interlocutor de las histéricas, dio el primer paso hacia la separación del Otro como lugar que Lacan discernió en el Seminario 2. Más adelante, a partir del descubrimiento de las incidencias del goce en el sujeto se puede ir siguiendo la enseñanza de Lacan como el tratamiento del goce a través del Otro. El recorrido muestra que el Otro se constituye como lugar donde se amarra la verdad del sujeto: el ser del sujeto se afirma a partir del deseo del Otro. El deseo del analista permite saber sobre ello a cada sujeto que se acerca al psicoanálisis, uno por uno.

Descartes pensaba solo y fundamentó su existencia a partir de la certeza de su pensamiento. ¿Pero entonces, donde amarrar la percepción de la realidad del mundo? Descartes se procuró un interlocutor silencioso e invisible: el dios bueno que no engaña y que sabe de los objetos del mundo. Al científico le quedaba la tarea de descubrir, leer y transmitir un saber para todos.

El problema de la verdad

Si para Descartes el problema fue asegurar que la percepción no se engaña, para Freud – tal como explica Lacan – no hubo duda en que la percepción siempre es impura, la cuestión es cómo debe ser interpretada.  Por ello el problema de la verdad se sitúa en dos lugares distintos. Para Descartes si percepción y conciencia se igualan, se trataba de asegurar la relación entre lo percibido y el mundo. En cambio para el analista si la percepción no es pura se trataba de establecer la relación entre lo percibido y la conciencia.

Descartes resolvió su problema imputando a dios el saber sobre esa relación y por tanto, liberando al científico de plantearla. La percepción quedaba así asegurada y el saber quedaba escrito en lo real.

Freud resolvió el suyo localizando el problema entre el sujeto y el Otro obligando al sujeto a construir un saber particularizado sobre el mismo. Ni percepción, ni conciencia quedaron aseguradas, lo que aseguró fue el inconsciente.

En ambos casos se resuelve el problema de la verdad por medio del Otro: el objeto – respectivamente lo que impediría la percepción plena y lo que impide la conciencia plena – queda a cargo del Otro –dios o el Sujeto supuesto Saber -.

En ambos casos lo que se obtiene es que el objeto de conocimiento puede ser abordado prescindiendo de la subjetividad, creencias y de la idea del bien que tenga el investigador. Prescindiendo de lo que Lacan condensaba con el significante “prejuicios”.  En el caso de la ciencia el objeto se aparta vía forclusión, en el caso del psicoanálisis de orientación lacaniana, vía deseo del analista.

Conclusión

A partir de aquí ambos modos de conocimiento se separan: su objeto de investigación y su método son distintos.

Quizá haya un campo en que  ambos modos de conocimiento deben convivir y se influyen: en la medicina científica. En él el investigador toma el cuerpo como algo exterior a los sujetos y pese a influir sobre el goce, excluye el saber sobre el mismo. Sin embargo  los sujetos plantean al médico problemas que tienen que ver con el cuerpo que goza. Es por tanto un campo que puede ser útil explorar para ir valorando la articulación entre psicoanálisis y ciencia.


[1] Elaboración producto de la Memoria para el DEA – El deseo del analista: transferencia y pulsión – que será defendida en el último trimestre del presente año. Algunos puntos que aquí tan sólo se anotan, tienen un amplio desarrollo en los capítulos IV y V de la tesis.

[2] Se ha trabajado esta cuestión a partir de los capítulos destinados a la mirada y a Descartes en el Seminario 11 de Jacques Lacan, el texto de Freud Formulaciones acerca de los dos principios del acontecer psíquico y el comentario de Jacques-Alain Miller en el capítulo XIII del seminario El Otro que no existe y sus comités de ética.

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