Algunas cuestiones que J.-A. Miller desarrolló en Montpellier

por Marta Serra

LO IMAGINARIO: IDA Y VUELTA

Al inicio de su enseñanza, Lacan dio un lugar central al EGO constituido en la relación a la imagen e hizo esto congruente con la posición de Freud respecto al narcisismo, a la relación al yo.Después hizo pasar eso a segundo plano para sobrepasar el narcisismo y ponerse en relación con el Otro y lo simbólico.

En el seminario XXIII Lacan volvió a la cuestión del cuerpo, más allá de lo simbólico, volvió a encontrar esa dependencia miserable con el cuerpo. Todo lo que hemos tratado desde lo simbólico, Lacan lo retrotrae, en su última enseñanza, a lo imaginario: por ejemplo, lo siniestro es referido a lo imaginario.

EL DESEO EN LA ENSEÑANZA DE LACAN

Lacan trató de distintas maneras el deseo a lo largo de su enseñanza: primero fue el deseo de reconocimiento que abandonó en “la dirección de la cura” para ir a la cuestión del deseo vinculado estrictamente al significado, el deseo en tanto metonimia de la cadena significante, metonimia que nunca puede ser explicitada ya que es un deslizamiento permanente que no se detiene y por eso no se puede decir. Hablaba entonces de la incompatibilidad del deseo y la palabra.
Sin embargo, ese deseo era un movimiento puro del significante por la cadena pero no era sexual. En la época de la dirección de la cura, Lacan tomaba lo sexual del lado fálico, completo, exhibicionista, no del lado de la opacidad.

La opacidad sexual es una novedad de este seminario, donde además privilegia la cuestión de lo imaginario.

LA OPACIDAD SEXUAL

La opacidad sexual es un enigma. Se puede considerar que todas las acciones del parletre son maneras de intentar resolver ese enigma: la ciencia, la religión es una respuesta muy inteligente porque toma la opacidad sexual como un misterio y encima pone más misterios con lo que no lo resuelven en absoluto: la trinidad, el embarazo de María…

La respuesta que damos a la opacidad sexual real en términos de simbólico es lo que hace que Lacan hable en términos irónicos de lo que puede el psicoanálisis.

LA RELACIÓN SEXUAL Y “LO MIO”

De lo único que se puede decir “es mío” es del propio cuerpo. Sólo en la relación incestuosa se puede decir que hay “relación sexual” en tanto ahí si se puede decir “es mi madre”, “es mi hermana”. Lacan decía esa frase “tu est ma femme” cuando daba un valor supremo a lo simbólico, capaz de abolir lo real. En el seminario XXIII ve todo eso como una fantasmagoría: no hay ningún motivo para creer en ello.

LA PSICOSIS Y EL ORDEN SIMBÓLICO

Lacan hace un esfuerzo para tomar el psicoanálisis del lado de la psicosis y su ironía respecto al orden simbólico. Así dice que la paternidad es una ficción simbólica y también el matrimonio (estar casado no hace que lo real se regule a lo firmado. Estar casado no hace a una mujer “la mujer de…”

Hoy es un momento de cambio crucial: la paternidad ha cesado de ser una ficción legal, la maternidad ha pasado a ser una ficción legal. Hay pilares de nuestro mundo psíquico que están cambiando y no sabemos cual va a ser el efecto en el parletre.

LA FORCLUSIÓN IMAGINARIA Y SIMBÓLICA

NO es que haya un error en lo simbólico en la psicosis sino que hay un error en lo imaginario. En lugar de un problema de forclusión del NDP lo que sucede es que hay una forclusión de ego, del yo del estadio del espejo, esto es, de la imagen de si mismo que ancla lo imaginario: el yo es el anclaje esencial de lo imaginario. El ego es un modo de creencia.

Hay la forclusión de hecho y la forclusión de ley. La forclusión de hecho es el defecto de formación del ego (hay un padre que no ha hecho lo que debía hacer, es una forclusión pragmática). Y la forclusión de ley es la forclusión simbólica, la forclusión generalizada por los límites de lo simbólico respecto a lo real.

Pone en cuestión el privilegio mismo que él había dado a lo simbólico. Ahora IRS están en el mismo plano. El “antiedipo” de Deleuze es heredero del Schreber de Lacan, pero Lacan mismo fue mucho más lejos hasta producir este seminario.

SINTHOME Y CREENCIA

La creencia en el síntoma implica 1. Que tiene una existencia y 2. Que tiene un sentido. Esa era la definición de síntoma como formación del inconsciente. (si uno no cree en un lapsus se convierte en un error grosero), hay que creer en la formación del inconsciente, lo que significa darle estatuto. Es el síntoma como un ser de creencia.

Pero respecto al Sinthome la cuestión es distinta: Lacan separa de él algo de la creencia. La regla es que uno no cree en él, no cree que su manera singular de funcionar da cuenta de quién es él. Por que el parletre está siempre en relación a una imagen de si mismo, ideal, su ego, que es la que precisamente introduce la falta.

La falta se introduce en tanto creemos en nuestra imagen, en nuestra imagen mental de nosotros mismos, la imagen que uno tiene en la cabeza, que es una imagen pasada por el fotoshop del ideal. Y uno no se ve parecido a lo que realiza porque se cree parecido a su imagen mental. En realidad toda la enseñanza de Lacan son distintas maneras de decirle al sujeto: “Tu eres eso”, ya sea el nombre del sujete, su objeto, etc. Y al final es : “tu eres tu sinthome” en el cual no es necesario creer.

Miller dice: Si uno se equivoca una vez puede ser un acto fallido, un cierto efecto de verdad, si comete el mismo error muchas veces, ese deviene síntoma. Si lo hace a cada rato, ya no es síntoma, es su forma de ser. No es que hay error, es que es así

PARANOIA Y PERSONALIDAD

La psicosis paranoica se considera una enfermedad mental, mientras que tener una personalidad se considera algo normal. Decir que la psicosis paranoica es la personalidad es decir “todo el mundo está loco” aforismo de Lacan. La idea ya estaba en su tesis pero aquí está llevada al límite. (¿la identificación imaginaria tiene un privilegio especial respecto a la simbólica?)

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3 Respuestas a “Algunas cuestiones que J.-A. Miller desarrolló en Montpellier

  1. Precisamente la función del análisis es saber que el síntoma es el alma de una persona (a parte de a grandes rasgos hacer que la persona funcione con el deseo), i con la falta que configura a la persona i que está impresa en el lenguaje se puede creer en que somos nuestro síntoma, o mejor, que le damos al síntoma el valor de esencia del sujeto, su alma.

  2. Pamela Idrobo D.

    Muy interesante, el modo en que la autora del artículo ocondensa esta vuelta que da Lacan desde lo imaginario del estadio del espejo, hacia lo imaginario del cuerpo ligado al ego como aquello que toma mucha relevancia en la psicosis, y hoy en día en las psicosis ordinarias, e incluso, en el autismo.
    Gracias.

  3. Liliana Rossi

    Lo de forclusiòn del Ego sintetiza bien a la clínica actual de ciertos adolescentes. Pregunto por la afirmación NO es que haya un error en lo simbólico en la psicosis sino que hay un error en lo imaginario, dado que hay pluralidad de formas de psicosis, hay pluralidad de fallas en el anudamiento.

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