El análisis es eso, es la respuesta a un enigma…

Comentario de Araceli Teixidó

 

El análisis es eso, es la respuesta a un enigma, y una respuesta, es preciso decirlo por este ejemplo, completa y especialmente tonta (Jacques Lacan, Seminario 23. El sinthome. Cap IV p. 70)

L’analyse est une réponse tout à fait spécialement conne à une énigme (III, 72)

 

 

“Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita”

Cartas a un joven poeta Rainer María Rilke

Primera aproximación al Seminario 23[1]

Avanzo a ciegas.

Hay algo difícil cuando abordamos cada nuevo seminario y es que nosotros leemos a Lacan desde el final y por ejemplo, cuando estamos en la perspectiva del inconsciente como un lenguaje de Función y campo ya está en nuestro discurso el hablanteser de más adelante. Y después cuando nos enfrentamos al hablanteser nos cuesta, me cuesta, entender qué de nuevo hay y de qué se ha desprendido Lacan.

Leo a Lacan como puedo, sin saber a veces, qué agrego y qué no veo.

Escogí esta frase porque la encontré en un momento de descreencia vivido con desazón, desfallece la vía del sentido y la frase apunta a la necesidad de explorar ese punto ante el que el sujeto se rebela a pesar de saber que llegaría.

Cada vez que me acerco al Seminario 23 me despide fuera. Oscilo entre pensar que Lacan se brotó o que devino del todo cínico. ¿Quizá era algo previsto?: justo después de comentar la frase que he escogido, Miller dice: “El segundo encuentro de Lacan con la pista de Joyce es la pregunta que deja formulada: En el capítulo V: ¿Joyce estaba loco? Sabe bien cuando pone esta pregunta que está formulada para que volviese sobre él: ¿estaba loco Lacan en su última enseñanza?”. Pensarlo así es preservar la suposición de un deseo.

La orientación de Miller me apacigua: no intentar comprender. Esta idea engancha con la que me atrapa de Lacan y que ya abordé en mi DEA: cuídense de comprender. Pero en aquel momento la comprensión sólo se aplazaba, existía la promesa de una lógica en el horizonte.

Joyce se dirigía a los universitarios del futuro ¿pensaba que había algo a descifrar realmente en sus textos? O sabía que era una ficción y que los hombres habitan en ella aunque no él.

Continúa Miller: “Por este seminario hay que dejarse poseer”…”no empezar a buscar”, no quedar “atrapado”. No por el sentido común. “Dejad fuera toda esperanza”. “Abandonad toda idea de dominio, es preferible la coincidencia”.

También me parece útil la propuesta de entrar por sucesivas frases sueltas, concentrarse cada vez en un detalle.

La frase

“El análisis es eso, es la respuesta a un enigma, y una respuesta, es preciso decirlo por este ejemplo, completa y especialmente tonta”.

El ejemplo al que se refiere Lacan es el que plantea Joyce y que recoge antes de esta frase: el enigma del zorro (que trabajamos en diciembre pasado). Si no he entendido mal, se trata de que es una solución absurda. Conocerla no da las pistas para saber como se descifra, nada en el enunciado indica la solución. No hay ninguna explicación que el Otro pueda dar para resolverlo. De algún modo el enigma es lo planteado, pero también la respuesta: ¿por qué el zorro enterrando… responde al planteamiento?

¿Cuál es el enigma que se plantea en un análisis?

El del cuerpo pulsional que desbarata la ilusión de la razón. La pulsión empuja a la razón a preguntar y preguntarse de nuevo. Enigma que situamos en la conjunción entre imaginario y real, donde el goce toca el cuerpo (según comentario de Bassols acerca del Seminario 23 el día 2/12/11).

Según Miller (50, p.34) “Lacan encuentra de entrada en Joyce un uso del enigma; y sitúa al psicoanálisis como la respuesta a un enigma. El análisis, la interpretación hace creer que el enigma tiene una respuesta. Los más listos se dan cuenta de que, como dice Lacan, es una respuesta especialmente imbécil. Es ya especialmente imbécil el proponerse como una respuesta. Se responde al enigma de la conjunción de lo imaginario y lo real al ofrecer la conjunción de lo simbólico y lo imaginario. Lo que quiere decir que se responde al enigma con un sentido”.

Por tanto, si la respuesta del psicoanálisis es el sentido: el sentido es una respuesta tonta. Creo que podemos dar algunas razones para pensarlo.

Quien resuelve por la vía del sentido es el neurótico y Lacan siempre le dejó en el lugar del débil mental. Precisamente por apoyarse en el sentido para vivir.

El sentido es una respuesta débil, pobre, tonta. No garantiza nada, ni es garantizada. La cuestión es que no es que no haya Otro del lenguaje, es que el lenguaje mismo es un artificio (49, p.15).

En el esquema RSI (Seminario 23 p. 70) en el centro de la organización pulsional está el a, agujero, identidad que no se puede representar. En la conjunción de lo real y lo imaginario encontramos el goce del otro barrado. En la conjunción del imaginario con lo simbólico, el sentido. Eso es el sujeto supuesto saber, la promesa de un sentido que vendrá a organizar el desorden del sujeto. Desorden que encuentra su razón en la insuficiencia de la respuesta del Otro, ahí se suele situar la suposición de un goce en el Otro: J (A/),  en la conjunción entre real e imaginario.

El lenguaje, el sentido que permite, sería una manera de ordenar las piezas, el desorden. ¿Un orden como cualquier otro? ¿Como el lenguaje matemático o el musical, como la geometría?…

Los lenguajes no existen como tales, no están en la naturaleza, no están en los genes, no están inscritos más que como práctica, como construcción humana. Esta construcción provoca la ilusión de una unidad. Todos los lenguajes satisfacen algo de la pulsión al organizar órdenes de la realidad, ficciones que dan al hombre la tranquilidad de un orden posible.

La transferencia – es decir, la encarnación en el analista del resto no dialectizable – permite al psicoanálisis una vía de solución por el lenguaje de la comunicación humana, que en principio no es la misma vía que sería permitida para las matemáticas. Porque el lenguaje de la comunicación implica un deseo y un resto y otros tipos de lenguaje no. Pueden ser causados pero no permitirían descifrar su lógica propia. Creo que es por esto que se puede decir que la producción de sentido psicoanalítica toca la conjunción entre S y R.

El lenguaje y el analista

Si el lenguaje es la imaginación de que hablar sirve para comunicar (49, p.22) ¿Cómo quedaría entonces la presencia del analista cuando el lenguaje no es más que ficción?  Cuando se trata de lo que no se dirige al Otro ¿cómo se juega el concepto de castración? ¿Donde queda el lugar del deseo? ¿Y del deseo del Otro cuando no hay Otro? ¿Cómo se entiende entonces el psicoanálisis y al psicoanalista?

“El analista se calla y su silencio está allí, lo sepa o no, es testimonio de que la comunicación no es la última palabra. Deviene cada vez más evidente, que su silencio hace aparecer, desnuda, que la finalidad no es la comunicación sino el goce de lalengua”. Propongo entonces que si el Otro era el lugar del lenguaje, ¿existiría la presencia como otro del cuerpo o como testimonio de lo Uno? Si el psicoanalista encarnaba el resto no descifrable, ahora con los nudos, cuando predomina lo real y el lenguaje es tan sólo un artificio, el analista sigue siendo el testimonio de este real inaprensible por más artificios que podamos utilizar.

¿Pero ahora testimonia de un absurdo donde antes testimoniaba de un límite?

Lalengua

La lalengua es concebida “como una secreción de un cuerpo, se ocupa menos de los efectos de sentido que de los efectos que son afectos”.

Si he entendido bien, la cuestión es que en esta nueva manera de ordenar la praxis analítica, entonces si el síntoma era el nombre clínico de la verdad, que Lacan al desunir síntoma y verdad [haga] lugar al goce señala el hecho de que si el sentido del significante puede considerarse “verdad” es porque hay una perturbación, un efecto en el cuerpo, hay goce (49, p.21). Con el sinthome el interés no se sitúa a nivel de la verdad si no del afecto. Cuando el deseo, es decir el sentido, lo decide una satisfacción.

Entonces, es una solución tonta porque en realidad no tiene sentido: el sentido no tiene sentido. No tiene sentido si no depende más que de una satisfacción a la que el analizante llama Otro. Nunca se sabe porque el zorro enterrando…es la respuesta.

Al final del trayecto del sentido se puede saber que jamás el Otro organizó nada que el lugar de  mando siempre estuvo en lo real por sus efectos en el cuerpo.

El sinthome y la soledad

En cuanto al sinthome, ¿lo plantea para todos o para Joyce? ¿Aparecería sólo cuando no se ha conseguido un anudamiento a partir de los tres registros? Así lo parece cuando Miller afirma “lo extraño es que el sinthome venga como cuarto cuando el nudo básico no se sostiene solo” (49, p. 26). Es decir, que a veces se sostiene solo. Así “Cuál es el valor descriptivo del caso de Joyce? En el Seminario se nos presenta como ejemplo de una suplencia de des-anudamiento del nudo. Cuando el goce del cuerpo del Otro no es suficiente para anudar el nudo es preciso que se añada el goce del síntoma”. El goce del cuerpo del otro J(A/) explicado por el sentido ya no puede ocupar el lugar de la explicación faltante.

Sin embargo más adelante dirá que al fin Lacan dijo que “es preciso siempre el síntoma (¿no sinthome?), es decir, una invención para que eso se mantenga unido”. (50, p. 15) Más adelante encontramos esta idea: “El neurótico espera ser liberado de su síntoma precisamente porque no consigue hacer de su síntoma un sinthome. El síntoma del neurótico quiere decir alguna cosa, introduce la función de la creencia. No es necesario llegar a creer que hay saber en lo real – eso queda para el analista -, es suficiente con creer que hay sentido en lo real, es decir que el síntoma quiere decir algo” (51, p.35). Lo está comparando al saber hacer del artista. El artista es el que sabe hacer. El neurótico debe conformase a creer y quizá a saber.

Cuando la fe se tambalea cuando se vislumbra que a la creencia hay un salto, no hay continuidad, cae la creencia en el psicoanalista.

Retomo ahora la frase que cité al inicio “Las obras de arte viven en medio de una soledad infinita”. Rilke se está refiriendo a la impotencia de la crítica, es decir de las palabras, para alcanzar la obra de arte. Creo que con el sinthome Lacan intenta dar cuenta de la soledad infinita del hombre. Porque cuando el sentido desfallece lo que aparece es una soledad infinita.

La pobre solución psicoanalítica del sentido no llega a la categoría de la de la obra de arte, con el sinthome Lacan intenta ir más allá, darle su dignidad es decir, la del trazo del acto en lo real.

El sentido remedia algo. Pero la verdadera conclusión del análisis vendría de poder asumir ese remedio como un artificio, ¿desprenderse del sentido “como una cáscara”? Quizá consiguiendo hacer del modo sinthomático una obra de arte que alcance por algún punto lo real.

Entre tanto, si el sentido funciona es porque el analista está allí, por eso me preguntaba cual es el papel del analista en este momento del sinthome donde el sentido es siempre insuficiente. Quizá se podría decir que su presencia testimonia del absurdo al tiempo que lo oculta o absorbe.  

“Hay análisis cuando se puede recurrir al sentido para resolver ese goce” (50, p.27). “Es un hecho que uno se sirve del lenguaje para dirigir al otro hacia aquello de que se trata y para que lo encuentre, pero cuando abordamos lo que se dice por el lenguaje como medio de comunicación, se hace pasar a primer plano al otro a quien uno se dirige” (50, p.30) Podemos concluir este punto con la idea de que para el neurótico lo que conseguiría hacer un nudo sería la operación analítica: “Uno puede liberarse del síntoma a condición de que la operación analítica logre que los tres se sostengan juntos”. Entonces el psicoanálisis puede permitir la construcción de un sinthome o bien ser el sinthome mismo.

El psicoanálisis es una respuesta débil si se lo compara con el arte si sólo puede ofrecer el sentido. Sólo sentido. Pero Lacan no lo dice para quedarse en ello o desprestigiar al psicoanálisis, simplemente para desidealizar la vía del sentido y provocarnos para poder ir más allá sin que sea la vía de la magia que denunciaba en “Función y campo” pero ahora dando un lugar a la poesía, a la creación.

¿Quiere decir todo esto que el recorrido analítico es vano? En absoluto, el trayecto por el sentido es imprescindible para que después se pueda prescindir de él.  “El psicoanálisis se ofrece a resolver ese goce doloroso por el sentido, pero quedarse allí resulta plano. La invitación de Lacan en su Seminario “Le sinthome” es que es necesario producir un relieve, un relieve que resta siempre en la medida en que cada uno es único y que su diferencia reside en la opacidad que siempre resta. Ese resto no es el fracaso del psicoanálisis sino, propiamente hablando es lo que hace vuestro valor, por poco que sepáis hacerlo pasar al estado de obra. Sin duda es por allí donde cada uno peca, tropieza, renguea, pero es así que se hace para cada uno su diferencia o su nobleza” (50, p.16)

Con ello pasaríamos a la consideración del sinthome como la obra de arte singular de cada cual con la vida.

 

Barcelona, junio 2012

 


[1] Lectura orientada por el comentario de Miller en Freudiana nums. 49, 50 y 51 y por los dos últimos capítulos del Seminario 20. Los números entre paréntesis indican el número de Freudiana y la página.

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